Cero. Uvas docentes.

Me acabo de comer las uvas docentes al lado de mi primer colegio, en un entorno maravilloso lleno de naturaleza, cultura, curvas, diversidad y ventolera. Por lo menos 10 grados menos que en la capital. Qué bien hemos cenado. Esteban, el camarero, me da las buenas noches con un choque dinámico de nudillos y un “hasta mañana, bonita” tan impropio como divertido. Hasta mañana, Esteban. A ver si hay disponibilidad y me quedo a vivir. En el hotel, no con Esteban.

Son las doce de la noche pasadas porque el en punto dura un segundo, y estoy aquí sentada en un patio cordobés diferente, mirando a la Mezquita por encima del hombro y dejando que la ventolera que se ha levantado me despeine como debe. Echo de menos la pinza del flequillo pero no me muevo. Espero que el torrente salga, y siento. Llevo unos meses de sentires muy interesantes… mucho.

Y que rulen, que rulen esta noche.

A raíz de la entrada de ayer, he recibido algunas preguntas sobre los motivos por los que me hice maestra. Pues ahí va el primer motivo. La niña de la foto que sigue viviendo conmigo y lleva cara de ir pensando en cualquier cosa menos en lo que estaba haciendo. Y sí, pocos pasos más adelante, la bandeja se fue al carajo y las risas inundaron el templo.

Ese día se me cayeron las arras al suelo y me acuerdo perfectamente de lo que sentí.
Después llegó el motivo con mayúsculas para
no rendirme nunca.
Íbamos a sitios donde aprendimos que no queríamos ir a esos sitios.
Íbamos a otros sitios y nos gustaron más. Tanto, que nunca hemos dejado de ir.
Los motivos aumentaron y mucho.
Y seguí aprendiendo porque cada vez era más complicado.
Una de las más mejores y mayores lecciones del mundo: los hermanos.
Ahora tengo el motivo mayor del reino.
También he aprendido con y de esta niña.
Que según iba creciendo veía cada vez más y más cosas para aprender… demasiado trabajo, pensamos.
Con esta niña aprendí a valorarme, a ser más cariñosa, a no dar por hecho que solo hay un camino.
Ya venía desafiante. Por su independencia también me hice maestra. Para enseñarle a conservarla.
Algunas niñas ya vienen con media fortaleza construida y la sonrisa puesta.
Alguien tiene que enseñarles que los niños fuertes también quieren mimos cuando se caen o están tristes.

Y a eso he dedicado mi vida entera, temeraria a veces, vaga otras y el montón de etiquetas que me quieras colocar.

Mi mejor CV: Ha sido una larga historia que no se puede contar sin ventilación. Córdoba, Posadas, Lucena, Córdoba de nuevo, Puerto Serrano con su Plaza de Libia y aquella mancha en el muro de haber quitado la Cruz de los Caídos, mi madre hiperventilando, aquí no te quedas, 1984… Brenes porque tenía tren y San Juan casi completo. Y Tomares…

Por la niña primera, por mi niña nueva, por todos los que vinieron detrás, por el convencimiento que tengo de que siguen dentro de cada quien y son quienes lloran, se desesperan, mendigan, se avergüenzan, gritan, se enfadan, se comparan, se duelen si los dañas y no acaban de comprender lo que pasa, ni saben cómo solucionarlo. ¿Has visto alguna cara parecida a estas en tu escuela, en tus clases, en tu casa? Yo sí…

Si es así, si recuerdas tu cara y tus sentires de hace tanto y a veces te los encuentras en cualquier colegio, recuerda al niño, a la niña que fuiste y cuídate y cuídalos como si fueras tú (solo en caso de que sepas de qué te estoy hablando y que lo hayas solucionado o estés en ello). Recuerda desde dónde nos dolemos, nos hablamos, nos mentimos y desde dónde nos conviene perdonarnos.

Si aprendiéramos antes el noble arte de la compasión…
El resultado del esfuerzo, si tienes suerte, siempre llegas a verlo. Adoro esas manos pequeñas y me siento mejor persona cuando miro el dedo que ella, ya siente, que siempre la protegerá.
No hay meta, la meta es el camino, pero a veces una evaluación parcial tampoco sienta mal.

Y poco más que decir. Pasando página y empezando a Vivir. A ver esta etapa lo que dura y qué sorpresas nos depara… Agradecida por lo vivido y como en la anterior vida, seguiré bailando el tiempo que nos dejen, con la letra musical que describe la única certeza que me queda: ¿a quién le importa?

Desde el infinito amor que estoy sintiendo… ¡¡GRACIAS!!

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Uno. Condióh, ¡ahí se quedáis!

Una no se va cuando se va su cuerpo, una se va cuando se va su alma. Y yo ya me fui hace un tiempo. No mucho, lo suficiente.

Cuando lo que te entusiasmaba empieza a aburrirte y el aburrimiento a desesperarte. Cuando lo que estaba en tu mano está hecho y sabes que no podrás hacer más porque no depende de ti. Cuando no hay posibilidad de mejora con respecto a tus pasos anteriores, que no con respecto a nadie más, es hora de plegar.

Pero qué bien lo he llegado a pasar… porque la parte buena ha sido muy buena.

Equipo en la sombra. En un coche caben cinco. Pero faltan más…

Que yo lo dejaba cuando quisiera, en lo que estuviere en mi mano, lo tuve siempre claro. Ni cuando calculaban mis enemigos y me aconsejaban los amigos, ni cuando llegara el día del último viaje laboral establecido y obligatorio. Aprovechando el privilegio funcionarial, lo he dejado cuando he querido… ¡click!

Siempre fui a mi bola (mal hecho) antes, durante y después, y siempre tuve un solo objetivo. Fui al cargo sola (bien), a pecho descubierto (mal) y la Vida me ha resuelto lo que yo no pude, no supe o no vi (gracias). Y gracias a esta concentración en una sola cosa, me enfadaba (mucho) cuando los palos en las ruedas (infinitos) me impedían ocuparme de mi único interés.

En definitiva, el aprendizaje ha sido mucho, a veces duro, a veces la mar de interesante. El balance, contra todo pronósitco, ha sido maravilloso.

Si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes.

Si quieres ser ejemplo para tus hijos, recupérate de esa risa.

Os lo resumo en imágenes de mis mejores jugadas:

Llegué ilusionada.
Trabajé como la primera.
Casi siempre pedí permiso.
Casi nunca cometí los delitos que me adjudicaron.
Y eso a veces me daba risa. Tonta. Obvio.
Otras veces me desesperaba porque no me lo podía creer. Cuánta energía desperdiciada…
Y por todo eso y más cosas, pasé mucho tiempo enfadada. Más por fuera que por dentro, menos mal.
Para cambiar las cosas yo rezaba y rezaba y rezaba, pero no funcionaba. Trabajar triple, tampoco.
Fui cariñosa sin mirar bien del todo con quién y agradecí a manos llenas a quien ponía lo que tenía y un poco más, que no son pocas.
Y también fui esaboría, más por cansancio que por convicción.
Y a veces me preocupaba cuando cometía errores. Vamos, que lo pasaba mal cuando la cagaba (como todo el mundo la caga aunque no todo el mundo se dé cuenta ni lo pase mal).
Y así, la pila del aguante se me terminó agotando. Para aguantar están las columnas y yo tengo cada vez más curvas.
Y a pesar de la pena que me daba irme a falta de dos años de dire, y de estar triste muy triste,…
pero triste, triste de llorar diario.
Os digo adiós con alegría, satisfacción y agradecimiento porque gracias a…
Las joyas de la corona ❤️💜❤️
Gracias a la más bonita.
No sé si habrá alguien que tenga una sonrisa de foto más bonita que Ella 💜
Le guste o no, la quiero con el alma y para siempre.
Y es que hay gente facilona que se vende por una tostá… #nuncadebimossalirdeahí pero pudimos volver.
Además de guapa y runner con piernas de acero, mi amiga, mi confidente, mi aguantadora, la íntima de David, las manos de Macarena, el sostén de todos…
Mi amiga, mi familia, mi lectora silenciosa…
Mi bióloga favorita. Me regaló un huerto y le fallé con los hortelanos. Y dicen que es arisca… con otros será
Las personas muy especiales siempre aparecen en el momento perfecto. Gracias, preciosa.
Mi maestra sistemática 😉
Regina, mi cantante favorita, representa aquí a lo más granado de la juventud del colegio durante este curso. (Para mí mucho más que eso ;))
Esta es un antojo.
Cuando la vida te regale personas extraordinarias, no te extrañes: seguramente te las mereces.
No estábamos todas las que éramos pero éramos las que estábamos. Echando de menos al resto y mucho
Tener en quién confiar…

Qué cosa más hermosa poder volver la vista atrás y darte cuenta de que lo bueno fue tremendamente bueno y mucho más abundante que lo regular. Y pues como os decía, que gracias a toda esta gente y a la que no tengo tiempo ni espacio para poner (faltáis muchos, muchas, muchísimos y lo sé), la cosa que os venía contando ha terminado tal que así:

Como no podía ser de otro modo y según la Ley Universal de la Correspondencia.
Fichajes de allí del invierno…
Los que parece que no están pero siempre están… Isa y Onio 😍

Siempre tuve un hombre en la sombra y gente bonita a la que no siempre cuidé como merecían de bien, pero ya saben, soy de meterla en el último minuto y…

Mi hombre en la sombra… ese lunar que tienes…

… la vida me la puso cortita y al pie y supe aprovechar la jugada, el tiempo de descuento y que el portero no se lo esperaba. Un completo lo llaman. Y una vez que llueve, ¿me voy a esconder?

Y es que las cosas siguieron su camino natural como el agua encuentra el curso del río.
Otro antojo.
Más suerte y no me cabe.
Los agapantos se queman al sol pero si les das un poquito de mimo, renacen en pocos meses con la flor más bonita aún. Como todo en la vida secreta de las plantas y las personas, la mejora llega cuando aprendes a amar con paz y ciencia.
Gracias. A ti. Siempre. Te quiero, 🐥

Y como la vida es corta pero un solo día puede dar mucho de sí, hasta pudimos bailar como si nadie nos viera.

Si te llega es que te lo mereces. Gracias, Pau.

That’s all folks!

Pasamos a la siguiente pantalla del videojuego intentando hacer cosas buenas y que estén buenas. Si sale bien, bien y si no, también. Gol.

Next!

Pasado mañana, ya en el día cero o uno o dos (ya sé la que he liado) del nuevo capítulo, os escribiré una entradilla más ligera para contaros cómo fue aquel día en el que llegué a casa con la falda larga al viento, las rayban en la punta de la nariz evitando la risa para que no se cayeran al suelo, el bolso en una mano y las bragas en la otra. Ya si eso, mañana.

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Dos: yo soy maestra porque el mundo me hizo así.

#yatedigo

A mí me gustaba mucho ser maestra. Y que no creo que, desde mi historia personal, hubiera podido ser otra cosa.

Desde el cerebro y viendo el patio, podría haber sido una magnífica presidenta de la comunidádemadrí, astronauta o registradora de la propiedad si me fijo en los ejemplares que lo han conseguido, pero no quise. Yo quería una clase, olor a goma Milan, abrir cuadernos nuevos, contestar preguntas, hacerlas, escuchar historias familiares, animar a ser libres advirtiendo lo difícil que es conseguirlo y lo difícil que es dejar de intentarlo.

Quería sentarme en un sillón de maestra mientras alguno o alguna me venían a preguntar cómo se hacía esto o lo otro, quería subirme a la mesa de maestra a bailar una de Alaska y sentarme en el borde de esa misma mesa con los pies en la bandeja del primer pupitre, sin manchar nada de nada, y leerles un cuento como si lo estuviéramos viviendo allí.

Yo quise ser maestra para decirle a la gente mayor que un cachete a tiempo, un insulto, un desprecio, un ninguneo, una devaluación y hasta una mala evaluación solo sirven para humillar y conseguir que te olviden o, con menos suerte, para que te recuerden mal.

Yo quise ser maestra para hacer algo bueno por alguien como lo hicieron conmigo, para no pasar de largo, sin más. En definitiva, quise ser maestra para, algún día, recibir una carta como esta:

Te recuerdo como si fuera ayer, a ti, a mi impotencia para ayudarte y al cariño que chocaba en el aire cuando nos mirábamos a los ojos. No te olvidaré nunca.

Sobre todo lo demás, os lo explica Raphael en un prezi antiguo:

Qué sabe nadie
Lo que me gusta o no me gusta de este mundo
Qué sabe nadie
Lo que prefiero o no prefiero en el amor
A veces, oigo, sin querer, algún murmullo
Ni le hago caso, y yo me río, y me preguntoQué sabe nadie
Si ni yo mismo, muchas veces, sé qué quiero
Qué sabe nadie
Por lo que vibra de emoción mi corazón

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Tres. Incline la cabeza…


No me gustaría descubrir un día que estoy al final de la vida de otra persona.
No estaré más unido a ti ni te querré más por un trozo de papel.
(Denys George Finch Hatton)


Hoy tengo el día especialmente yo. He caído en la cuenta de que el miedo al cambio se disipa, que lo que temía no está ocurriendo, que lo que sembré y lo que siembro en cada minuto de cada día (ahora que tengo tiempo de mirar-me) da el fruto esperado especialmente cuando no lo espero. Sin miedo, lo malo se nos va volviendo bueno…

Tengo el día yo con un qatrismo sexual que asusta y lo digo para quien lo entienda. Pues claro, ¿voy a hablar constantemente de colegio ahora que tengo un respiro? No… cuando el diablo se aburre… Y eso decía, que no quiero aguachirri, ni 20 grados en agosto, ni borreguitos en el cielo. Quiero un chaparrón que me deje guachita y, como leí por ahí, que llueva granizo como bolas de ping-pong, truenos relámpagos y olor a tierra mojada del que se te mete en el sentío mientras te das cuenta de que has quedado con un Denys y no llevas paraguas.

Tengo el día que si me deja tocada y temblando, me lo quedo. Una busca y merece serenidad, que ya toca, pero si la cuestión me va a dar la misma satisfacción que comprarme un cortacésped me quedo a oler la yerba. Un amor suave y sin sobresaltos está muy bien, pero una vez al año…

Perdón, había olvidado que todavía no puedo hablar de sexo debido a mi función social, al ejemplo que debo dar y a la corrección que nos adorna a políticos, familias y docentes… colección de primores. La he visto, más bien he leído los titulares (intuyo manipulados) pidiendo bajada de decibelios y no, no era bajar los decibelios del pírrico debate educativo, era BAJAR LAS RATIOS, TODAS.

Da igual que lo digas en todos los idiomas, esos del plan 2020 plurilinwe, que pasó fiúuu… da igual que lo grites, que te enfades, que seas asertiva, que aparentes calma y hasta que la tengas. Les haces un prezi que ya no se lleva o te vas a genial.ly y les masticas un canva y hasta puedes ponerles ejemplos. Da igual. No quieren oírlo, no lo quieren saber, van a escuchar lo que quieran o directamente no nos van a escuchar, así que… como me he desviado del tema inicial o qué te creías, vuelvo al Ser y me pongo a leer…

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Cuatro. Yo entré en mi primera escuela a los dos años…

Me encantaba, como todo, empezarlas. Rematar faenas no es lo mío 😉

… y llevaba mi propia silla porque allí no había niños y niñas de mi edad. Recuerdo vagamente el miedo que sentí porque todo parecía enorme desde mi punto de vista, que era casi el suelo. Y también recuerdo lo bien que me sentí en muchas ocasiones, cuando recibía el afecto y los elogios de mi maestra (que también me echaba muchas broncas) Yo la miraba fijamente, me gustaba cómo se desenvolvía atendiendo a tanta gente a la vez, como ponía orden sin moverse del asiento. Me transmitía tranquilidad y mirándola un día de no tengo ni idea cuándo, decidí que yo también sería como ella. Gracias a Dios, ahora sé que hay cosas que puedo mejorar de lo que ella era y de lo que yo, con el tiempo, he llegado a ser.

El Ser… ¿te imaginas que pudiéramos enseñar en la escuela la autoconstrucción del alma propia? Niños y niñas llegando al colegio y escuchando a sus mayores contarles que conocerse a una misma, a uno mismo, es como poner la base de hormigón al edificio, que si lo que eres, haces, sientes y piensas bailan al compás, todo estará bien, no importa qué intenten hacerte otros, ni qué opinen about you, ni siquiera te acuerdas de, solo vives tu vida sin explicarla y sin pedir explicaciones.

Construir, modelar, cuidar y retocar tu vida según vas creciendo y aprendiendo sobre lo que de verdad importa. No hay meta, la meta es el camino.

Escultor Víctor Hugo Yáñez Piña. Hombre y mujer hechos a sí mismos (aunque en este caso, más carnales)

¿Intensidad? Pues vale, intensidad, disfrutémosla. ¿Calma y relax? Veamos a qué saben. Lo que sea, como sea, como se dé, como puedas permitírtelo, disfrútalo sin dañar a nadie. Acepta que has perdido, si pierdes. No te rías del perdedor, no te servirá para equilibrar la correspondencia con la vida. Recoge lo que has sembrado y date un besito en la frente, es tuyo.

Ahora, en la distancia que da haberse ido sin haber salido aún, me gusta más la escuela de Goytisolo que me voy a beber porque voy sedienta de vivires. Esta es la escuela en la que voy a re-construirme por enésima vez y como siempre, disfrutando el proceso (qatrismo included).

LA MEJOR ESCUELA

Desconfía de aquellos que te enseñan
listas de nombres
fórmulas
y fechas
y que siempre repiten modelos de cultura
que son la triste herencia que aborreces.

No aprendas sólo cosas
piensa en ellas
y construye a tu antojo situaciones e imágenes
que rompan la barrera que aseguran existe
entre la realidad y la utopía:

vive en un mundo cóncavo y vacío
juzga cómo sería una selva quemada
detén el oleaje en las rompientes
tiñe de rojo el mar
sigue a unas paralelas hasta que te devuelvan
al punto de partida
coloca el horizonte en vertical
haz aullar a un desierto
familiarízate con la locura.
Después sal a la calle y observa:
es la mejor escuela de tu vida.

José Agustín Goytisolo
(De Antología personal. Colección Visor de Poesía. Madrid, 1977)

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Cinco. Renuncio, ganan ellos.

“Cuando a una mota de polvo le da el sol, la mota brilla, pero sigue siendo polvo y mota”. Se lo escuché a una psiquiatra, en La 2 de TVE, no recuerdo su nombre, mis disculpas.

Y es que la verdadera excelencia pasa, antes que nada, por la humildad y por dejar a los demás en paz (esto se me da mejor). Y no andamos sobrados de humildad ni el consejero, ni yo. Pero él gana: me voy ya como se va a ir el del chicle al pasillo, me representa del todo, me lo quedo para siempre… al fondo, algunos sindicalistas y asociados.

Desconozco la autoría. Me veo en uno de ellos, espejito, espejito…

Los dos años que me quedaban de sufrimiento por sandeces varias, y sobre todo por tener que seguir gestionando miseria mientras contemplo cómo sin pudor alguno se sigue descuidando a quien más lo necesita y engordando al que no, se los va a comer Rita.

Cambio de canción. El motivo es simple: esto es insoportable y en aquellos tiempos, hermanos, algún sindicato firmó el privilegio que hoy me dispongo a aprovechar, si la salud no interfiere. Que como no interfiera… yo y todo mi tiempo pa mí… #yeah.

Se lo explico cantando:

Si en esta vida pierdes la calma culpando al karma en vez de cambiar de canción
Si en esta vida te parte el alma decir que si cuando quieres decir que no
¿Por qué poner puertas al viento y al corazón?
¿Por qué voy a seguir mintiendo?
Renuncio a la posibilidad de ser el mejor
Renuncio a soportarlo todo por obligación
Renuncio a estar aquí para ganar y a contener las ganas de llorar
Renuncio a ponerme el disfraz y renuncio a la gilipollez de tener que sentirme culpable de sentirme bien
Renuncio a pisar al de a lado sin tener por que
Renuncio a competir para triunfar
Prefiero compartir para avanzar
Renuncio a perder más que nunca mi autenticidad, mi autenticidad, mi autenticidad, mi auten – ti – ci – dad.

Cuánto Javier guapo, bueno y listo en mi vida. Más de dos, sí… Javier es uno de mis nombres favoritos. Pero ¡ay!, siempre hay un garbanzo negro.

Y aunque no sea ni haya sido el único impropio designado como responsable de lo más importante (tenemos historias de terror edupolítico que contar en esta tierra, y sus resultados), es mi último jefe, el peor, el más cínico, el más inadecuado y condescendiente, el que nos ha despreciado (sin conocernos, lo que se ha perdido) más abiertamente y eso está feo, eso está muy feo cuando la mejor vida de miles de niñas y niños andaluces dependen en gran parte de lo que tú hagas. Muy feo, señor.

Como está feo infravalorar a los profesionales y está feo no ser capaz de meterle mano a esos que decía y existen, que son mediocres, malillos, inútiles si quiere, ¿a qué espera para acabar con esa lacra en vez de atizar a las y los que piensan? ¿Y la carrera docente? El año de pandemia ha dejado tiempo libre para dar y regalar, what about, eh?

Qué feo que el responsable haga de justiciero y esté pendiente de todos para dar rienda suelta a su resentimiento por las críticas y que lo haga en un tuit veraniego. Triste destino el suyo, ¿no había piscina ni cancha? Prefiero quedarme con mis colegas, compañeros, enemigos o amigos, que sonriendo, enfadados y llorando algunos días, con un calor, un frío y un estrés que te cagas, han sacado adelante la escuela este año sin tu apoyo.

Qué feo todo, más feo que una esquela.

Si no te gusta la escuela pública como está, que a mí tampoco, cámbiala, pero no dañes más lo que nunca será tuyo, no hagas leña, siembra, siembra, siembra…

No tenéis lo que hay que tener, pasáis uno detrás de otro sin pena ni gloria, qué condena para esta tierra tan rica como pobre, tan lista como tonta, tan grande como venida a menos y de eso, solo por eso, os aprovecháis. Como el matón del patio contra el pequeñín de las gafas: tiene nombre y no es bonito.

Nos va a dejar tocados, pero no hundidos, que de eso he aprendido yo un rato. La escuela pública resistirá a pesar hasta de algunos de sus habitantes y, los que nos vamos, no nos vamos del todo, estaremos sosteniendo a quienes se quedan y lo haremos hasta el final porque hasta el último minuto todo es partido y me voy de aquí, pero voy a seguir bailando para que se muera usted de envidia… como las flores, las estrellas y la mar bella.

En situaciones adversas, sonreímos, lloramos y sobre todo, bailamos… del colegio tengo muchas muestras, pero solo esta la pongo aquí, cero resentimiento, mucho perdón y mucho amor, lo van a necesitar.

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Sáih (seis). Que me déhehyá…

Borrador del 10 de enero de 2021.

Tuve el derecho a equivocarme como ahora tengo la obligación de aprender. Lo hice lo mejor que pude y en las mismas sigo aunque no entienda casi nada. Yo voy a seguir porque sé que debo hacerlo, va a ser duro, pero voy a ir adonde haya que ir y con lo puesto. 

Yo ya sé que quedándote fuera del charco de mugre de otras, aguantándote las ganas de ganar (qué fácil sería), ganaré. No un trofeo, sino mi dignidad, porque mi corazón lo quiero de vuelta. Y además, podré mantener mis manos limpias. Y así, de no aguantarme las ganas de amar, amaré, seguiré amando lo que hago, a quienes me sostienen y quién sabe…

He aprendido que si te insultan, te demonizan, te deshumanizan y le restan valor a todo lo bueno por vete a saber qué motivos y porque hay cosas que no haces bien (surprise, nobody’sperfect, tronka!), ama limpiamente.

Ama lo que haces, ama a quien te acompaña desde su también imperfección, y confía. Confía en ti, confía en quien estuvo y sabes que volverá, confía en la vida y espera lo que te corresponde. A veces da la impresión de que no llega, pero llega. Otras cosas no tienen explicación en nuestro idioma del momento y parece que no llegarán nunca, así que habrá que esperar el siguiente movimiento universal. Y mientras esperamos, sembrar, sembrar y sembrar hasta el agotamiento.

Si he ayudado a una sola de sus almas…

No funciona un huerto si no lo atienden los hortelanos. Aprovechar las oportunidades de aprendizaje conjunto, adultos y menores, es un arte y una obligación.

 

Separemos con espacio…

He aprendido que los inútiles, en el trabajo, pueden hundirte la moral en un momento dado si su ira contenida se desborda y te arrasa. O si su objetivo se aleja y todo lo que han trabajado para manipularte no les funciona en cuyo caso, hacerles perder el estribo de la aertividad perfecta es tarea simple. En cualquier empresa con objetivos claros y ajustados a la ley, cuatro o quince pedorras cabreadas no desestabilizan a nadie, pero te hacen perder el tiempo y eso sí que cabrea cuando no lo tienes porque no has calculado bien qué puedes hacer (con lo que tienes). Este cabreo hay que aprender a gestionarlo bien y que no afecte a quien no debe. No es fácil, no, pero hay que aprender sí o sí, por egoísmo, por conveniencia y para lo que venga: una concejalía, un ministerio o un sillón en iberdrola.

Y si no aprendes, perdónate y haz como este señor: acéptate como eres y no sufrirás. La opinión de los demás sobre ti es asunto suyo.

 

La gente que se va y no pierde el interés por lo que haces o te pasa, ¿no tiene Internet? ¿no guisan, viajan, ligan, leen, trabajan ni miran sus cajones? Siempre me ha llamado la atención ese aferramiento a quien ni quieres ni te interesa. Esas ganas de perjudicar incluso desde lejos. Curiosa especie la humana.

En todo caso, aléjate de donde no es, quédate donde puedas ser tú y a lo mejor, con suerte, hasta te cae un agradecimiento de un ser de luz que ella sí, ella representa todos los regalos que me llevo y todo el amor del mundo acumulado durante más de 38 años (no consigo memorizar el pico… ).

Donde ser tú sea motivo de celebración, ahí es. Alfonso Casas.

Te amo, gracias… Patri o “lo que de verdad importa”.

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Siete. The wall (is over)

#siempremegustarámicasa

(Del 6 de marzo de 2021, se quedó en borradores).

Y aún así, miedo incluido, la he dejado encima del ordenador.

Ha sido un espectáculo.

No quiero poner límite a lo que siento. Perderme lo que hay detrás del muro que me separa ha sido el error más grande de mi vida.

Ya iré viendo cómo derribarlo.

 

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7 de agosto de 2021, sábado

El 7 de junio fue lunes post Corpus.

It’s so easy now
‘Cause you got friends you can trust
Hold out your hand
‘Cause friends will be friends
Right till the end.

Hace hoy justo dos meses. Me lo recordaron ayer de madrugada en pleno concierto chiclanero y como queriendo que hubieran sido 24 horas después. Ciertamente hubiera sido bonito, interesante y más de lo mismo de estos últimos días y vivencias: el universo jugando a tu favor y a su velocidad. Dos meses para resolver enigmas de muchos más.

¿Se llamará mesiversario?, me dice. Y sin ser yo de celebraciones ni tradiciones, reconozco que hay fechas para no olvidar y no por los hechos concretos del día equis, que también, sino por los sentires que no olvidas. Hace hoy dos meses que confirmé casi sin querer aquel 7 de junio, lunes, que un solo abrazo auténtico puede tumbar el muro más alto que hayamos podido construir alrededor del alma.

Vueltas y más vueltas, explicaciones sesudas o pilas de pruebas escritas analógicas, digitales o tatuadas no fueron ni la mitad de efectivas que aquel arriesgado abrazo.

Podría decirse que fue un milagro repentino, ¿todos los milagros aparecen de repente?, o podría decirse que ese día y los siguientes, pero repentina y especialmente ese día, lo que se dio en aquel lugar tan vivido, posiblemente fuera además del milagro, la consecuencia de haber puesto el corazón en juego contra todo pronóstico y opinión.

Cuando vives situaciones extraordinarias (no hay que hacer puenting para vivir intensamente) podría ser difícil hacerse comprender por los demás que también y tanto monta, te importan. Quizá esta dificultad solo sea que no hay nada que explicar porque no hay nada que entender, solo saber y disfrutar en la intimidad del haber compartido vivencias intensas, curiosas y poco habituales con alguna persona que te importe y haber salido con bien incluso haciendo filigranas emocionales (algunas personas se lo pueden permitir) y cantando las verdades.

Quizá sea difícil de explicar y difícil de entender porque la única opción posible se dio, se dio porque correspondía y se dio porque nadie habría podido parar la fuerza y la vida que nacen de corazones que se empeñan en seguir viviendo. Por cierto, corazones rima con campeones 😉

Estuvimos luchando contra dioses y demonios hasta el final y por eso hemos salido como campeones.

Todos los días que crees que no van a llegar o que falta mucho, acaban llegando y acaban pasando y puede que en breve se terminen olvidando, así que por eso mismo:

A vivir hoy (por si mañana no hay más conciertos).

A dar amor, el que tengamos y podamos, y aprender a recibirlo (porque a eso hemos venido).

A intentarlo todo mientras sea posible (el no ya lo tenemos).

#McQ

#regalosbonitos

#enroute21

#Queen

Spread your wings and fly away, far away… because you’are a free man.

Yo no me lo comí.
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McQ, diecisáih

¿Cuánta eternidad cabe en pocos días, Bro?

¿Cómo se anda por ahí? Por aquí se aprende mucho, me voy dando cuenta de que no es tarde, sigue sin ser tarde, me acomodé y el universo me movió la silla, estoy contenta. Muy contenta. Lloro como una energúmena, me limpio la cara, me doy duchas de media hora y salgo al sol, los tipos y los lagartos siguen saliendo también y queriendo lo mismo que querían pero ya no estás para sujetarme ni yo vivo indefensa… no debieron darte esa responsabilidad nunca.

Me río mucho y cada vez me molestan menos cosas lo que resulta fácil porque no nos dejan salir mucho y veo poco lo que me irrita, ahora toca pandemia, voy a experiencia religiosa por año, no sé vivir sin fiestas, y lo que te estás perdiendo de cabreos infinitos e inútiles… la gente se enfada por cosas que no creerías.

Sobre fiestas, las de bailar hasta las sáih bebiendo fanta de naranja, habrá una pronto, grande, cuando nos dejen y como se me da bien, sin números redondos, no me gustan los números redondos, son peligrosos… 20 es redondo, 21 es excitante… me gustaron mis 21, me gustan mis 61, habrá botellas y estarán los amigos que nunca te sueltan la mano, los que se parten la cara por ti, los que te ponen a salvo primero y después preguntan, los de siempre y los de ahora, te encantarían. Y ellas, course… ese bálsamo de seguridad, ese dejarte caer sin miedo…

Ya sabes lo que hay en Navidad, nos asusta que suene el teléfono estos días… mamá, tita Pilar, tú… pero no faltan los muertos que no se mueren, andan pululando para que no se nos olvide vivir. Este año he tardado en escribirte, me ha costado más, pero estuve contigo todo el día.

Este año el concierto sin público, o estudio para dirigir orquestas o me quedaré con las ganas de ir alguna vez a verlo en directo a Viena. Sabes… a veces me da la sensación de que si llego al día de las rebajas ya no me tocará morirme en al menos 11 meses salvo si siguen adelantando las luces de navidad, que puedo morirme a finales de octubre, qué gente más insoportable tenemos, McQ… y todavía me pregunto de dónde me sale el Grinch ;))

Te quiero. El año que viene te escribiré desde Liverpool, si puedo seguir esquivando a la parca, you know… (Javier vive en Londres y a Carlos le encanta Liverpool, ya te contaré ;))

Te dejo, esta tengo que bailarla como si no hubiera un mañana…

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