Cuatro. Yo entré en mi primera escuela a los dos años…

Me encantaba, como todo, empezarlas. Rematar faenas no es lo mío 😉

… y llevaba mi propia silla porque allí no había niños y niñas de mi edad. Recuerdo vagamente el miedo que sentí porque todo parecía enorme desde mi punto de vista, que era casi el suelo. Y también recuerdo lo bien que me sentí en muchas ocasiones, cuando recibía el afecto y los elogios de mi maestra (que también me echaba muchas broncas) Yo la miraba fijamente, me gustaba cómo se desenvolvía atendiendo a tanta gente a la vez, como ponía orden sin moverse del asiento. Me transmitía tranquilidad y mirándola un día de no tengo ni idea cuándo, decidí que yo también sería como ella. Gracias a Dios, ahora sé que hay cosas que puedo mejorar de lo que ella era y de lo que yo, con el tiempo, he llegado a ser.

El Ser… ¿te imaginas que pudiéramos enseñar en la escuela la autoconstrucción del alma propia? Niños y niñas llegando al colegio y escuchando a sus mayores contarles que conocerse a una misma, a uno mismo, es como poner la base de hormigón al edificio, que si lo que eres, haces, sientes y piensas bailan al compás, todo estará bien, no importa qué intenten hacerte otros, ni qué opinen about you, ni siquiera te acuerdas de, solo vives tu vida sin explicarla y sin pedir explicaciones.

Construir, modelar, cuidar y retocar tu vida según vas creciendo y aprendiendo sobre lo que de verdad importa. No hay meta, la meta es el camino.

Escultor Víctor Hugo Yáñez Piña. Hombre y mujer hechos a sí mismos (aunque en este caso, más carnales)

¿Intensidad? Pues vale, intensidad, disfrutémosla. ¿Calma y relax? Veamos a qué saben. Lo que sea, como sea, como se dé, como puedas permitírtelo, disfrútalo sin dañar a nadie. Acepta que has perdido, si pierdes. No te rías del perdedor, no te servirá para equilibrar la correspondencia con la vida. Recoge lo que has sembrado y date un besito en la frente, es tuyo.

Ahora, en la distancia que da haberse ido sin haber salido aún, me gusta más la escuela de Goytisolo que me voy a beber porque voy sedienta de vivires. Esta es la escuela en la que voy a re-construirme por enésima vez y como siempre, disfrutando el proceso (qatrismo included).

LA MEJOR ESCUELA

Desconfía de aquellos que te enseñan
listas de nombres
fórmulas
y fechas
y que siempre repiten modelos de cultura
que son la triste herencia que aborreces.

No aprendas sólo cosas
piensa en ellas
y construye a tu antojo situaciones e imágenes
que rompan la barrera que aseguran existe
entre la realidad y la utopía:

vive en un mundo cóncavo y vacío
juzga cómo sería una selva quemada
detén el oleaje en las rompientes
tiñe de rojo el mar
sigue a unas paralelas hasta que te devuelvan
al punto de partida
coloca el horizonte en vertical
haz aullar a un desierto
familiarízate con la locura.
Después sal a la calle y observa:
es la mejor escuela de tu vida.

José Agustín Goytisolo
(De Antología personal. Colección Visor de Poesía. Madrid, 1977)

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