Cinco. Renuncio, ganan ellos.

«Cuando a una mota de polvo le da el sol, la mota brilla, pero sigue siendo polvo y mota». Se lo escuché a una psiquiatra, en La 2 de TVE, no recuerdo su nombre, mis disculpas.

Y es que la verdadera excelencia pasa, antes que nada, por la humildad y por dejar a los demás en paz (esto se me da mejor). Y no andamos sobrados de humildad ni el consejero, ni yo. Pero él gana: me voy ya como se va a ir el del chicle al pasillo, me representa del todo, me lo quedo para siempre… al fondo, algunos sindicalistas y asociados.

Desconozco la autoría. Me veo en uno de ellos, espejito, espejito…

Los dos años que me quedaban de sufrimiento por sandeces varias, y sobre todo por tener que seguir gestionando miseria mientras contemplo cómo sin pudor alguno se sigue descuidando a quien más lo necesita y engordando al que no, se los va a comer Rita.

Cambio de canción. El motivo es simple: esto es insoportable y en aquellos tiempos, hermanos, algún sindicato firmó el privilegio que hoy me dispongo a aprovechar, si la salud no interfiere. Que como no interfiera… yo y todo mi tiempo pa mí… #yeah.

Se lo explico cantando:

Si en esta vida pierdes la calma culpando al karma en vez de cambiar de canción
Si en esta vida te parte el alma decir que si cuando quieres decir que no
¿Por qué poner puertas al viento y al corazón?
¿Por qué voy a seguir mintiendo?
Renuncio a la posibilidad de ser el mejor
Renuncio a soportarlo todo por obligación
Renuncio a estar aquí para ganar y a contener las ganas de llorar
Renuncio a ponerme el disfraz y renuncio a la gilipollez de tener que sentirme culpable de sentirme bien
Renuncio a pisar al de a lado sin tener por que
Renuncio a competir para triunfar
Prefiero compartir para avanzar
Renuncio a perder más que nunca mi autenticidad, mi autenticidad, mi autenticidad, mi auten – ti – ci – dad.

Cuánto Javier guapo, bueno y listo en mi vida. Más de dos, sí… Javier es uno de mis nombres favoritos. Pero ¡ay!, siempre hay un garbanzo negro.

Y aunque no sea ni haya sido el único impropio designado como responsable de lo más importante (tenemos historias de terror edupolítico que contar en esta tierra, y sus resultados), es mi último jefe, el peor, el más cínico, el más inadecuado y condescendiente, el que nos ha despreciado (sin conocernos, lo que se ha perdido) más abiertamente y eso está feo, eso está muy feo cuando la mejor vida de miles de niñas y niños andaluces dependen en gran parte de lo que tú hagas. Muy feo, señor.

Como está feo infravalorar a los profesionales y está feo no ser capaz de meterle mano a esos que decía y existen, que son mediocres, malillos, inútiles si quiere, ¿a qué espera para acabar con esa lacra en vez de atizar a las y los que piensan? ¿Y la carrera docente? El año de pandemia ha dejado tiempo libre para dar y regalar, what about, eh?

Qué feo que el responsable haga de justiciero y esté pendiente de todos para dar rienda suelta a su resentimiento por las críticas y que lo haga en un tuit veraniego. Triste destino el suyo, ¿no había piscina ni cancha? Prefiero quedarme con mis colegas, compañeros, enemigos o amigos, que sonriendo, enfadados y llorando algunos días, con un calor, un frío y un estrés que te cagas, han sacado adelante la escuela este año sin tu apoyo.

Qué feo todo, más feo que una esquela.

Si no te gusta la escuela pública como está, que a mí tampoco, cámbiala, pero no dañes más lo que nunca será tuyo, no hagas leña, siembra, siembra, siembra…

No tenéis lo que hay que tener, pasáis uno detrás de otro sin pena ni gloria, qué condena para esta tierra tan rica como pobre, tan lista como tonta, tan grande como venida a menos y de eso, solo por eso, os aprovecháis. Como el matón del patio contra el pequeñín de las gafas: tiene nombre y no es bonito.

Nos va a dejar tocados, pero no hundidos, que de eso he aprendido yo un rato. La escuela pública resistirá a pesar hasta de algunos de sus habitantes y, los que nos vamos, no nos vamos del todo, estaremos sosteniendo a quienes se quedan y lo haremos hasta el final porque hasta el último minuto todo es partido y me voy de aquí, pero voy a seguir bailando para que se muera usted de envidia… como las flores, las estrellas y la mar bella.

En situaciones adversas, sonreímos, lloramos y sobre todo, bailamos… del colegio tengo muchas muestras, pero solo esta la pongo aquí, cero resentimiento, mucho perdón y mucho amor, lo van a necesitar.

Acerca de lolaurbano

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2 respuestas a Cinco. Renuncio, ganan ellos.

  1. peralias51 dijo:

    A ver, llevo unos días leyéndote. Lo de Imbroda no tiene nombre. ¿Te jubilas o dejas la dirección? Un beso

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