MIEDO AL ABANDONO

La angustia del miedo al abandono, él no tiene “ese” y no otro, colchoncito donde dejarse caer, una casa que te acoge no es lo mismo que una casa de acogida, la casa de la abuela sí acogía pero tampoco hay abuela en él, que acogido por extraños profesionales que no pueden ir más allá no sea que metamos la pata, vive con un agujero en el estómago cada vez que alguien se enfada, por si no vuelve… ella no volvió y si ella te hace eso, qué no podrán hacerte los demás… así que asustado por si duele, vive dando patadas a los muebles, a las cosas, a la gente.

Y el agujero del estómago le pesa, los saltos esperando verla aparecer y que aparezca bien, pero no lo hace, ella no viene y él cree que es por su culpa, esa culpa que ahoga y que si no te mata es porque te enfadas y el enfado te ayuda a sobrevivir, ese enfado que te mantiene viva y te lleva hasta ese lugar mucho tiempo después, donde puedes sentarte a descansar y a perdonar pero también es ese lugar donde descubres que no todo lo que se perdona, se olvida.

Se lo cuentas y lo entiende, le sorprende que no te sorprendas, le gusta que sepas de qué habla, que le digas que el color carne no existe, que todas las carnes llevan dentro dolor y alegría aunque la proporción sea injusta en muchos casos. Y que no existe la justicia, no lo olvides. Los que dañan no siempre pagan, los abajo firmantes, la amiga que te da la patada, los que aparentan preocuparse pero nada hacen por ti más que mirar hacia otro lado, yo no he visto nada, callar o mandarte callar, que es que no hablas bien, que no quiero saberlo, que interrumpes la clase, que gritas o juegas o te vas con la cabeza a otra parte porque aquí no hay nada que te interese.

Si logras sobrevivir, se van yendo la culpa, la vergüenza de no ser lo que todos son, de no tener lo que todos tienen, esa tristeza profunda por falta de abrazos, la ansiedad del niño que espera lo que nunca ocurre, ese resentimiento hacia quienes te dañaron y con quienes no pudiste cerrar pero lo olvidas, o haces como si porque no tienes tiempo de chorradas, y descubres que la última cosa que vas a perder, si tienes suerte, es el miedo.

El miedo total y absoluto al abandono que le impide dejarse querer por si acaso otra vez no es. Y escribe una canción.

Tienen nombre y apellidos y aunque muchas veces no lo saben, son personas adecuadas para la vida, son seres humanos maravillosos que no merecen una vida de segunda mano, se merecen lo mejor y alguien debería hacérselo saber antes de que sea tarde.

Acerca de lolaurbano

About me... eso digo yo...
Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s