Mi marido no se va

img_3103-1

Mi amiga se llama Marotina y es médica. Hoy hemos estado tomando el té. Hay pocas cosas más sanadoras que dos o más mujeres tomando un té en un marco incomparable de los cientos de miles de millones que existen en el mundo.

De los marcos incomparables hablaremos otro día. Se me viene a la cabeza el último que he visitado: la habitación donde se aloja el mamógrafo espAcial que ve hasta la última microcalcificación y lee sus malas intenciones. Es incomparable, sí. No se me ocurre con qué comparar semejante pellizco.

Pues mi amiga hoy necesitaba hablar, y ha hablado.

Lola, yo me casé para no estar sola. Y porque quería ser madre, también. Tuve varios novios antes, muy pocos porque me casé muy joven. Con todos tuve sexo aunque no amé a ninguno, porque me dijeron que el sexo retiene a los hombres cerca de una. Con todos terminé mal, especialmente con el último. Fue todo tan desesperante que intenté suicidarme con la esperanza de que mis padres por fin se dieran cuenta de que yo estaba allí, en su casa. Pero no sirvió y casi la palmo por nada.img_3859-1

Me fui de casa cuando me di cuenta del todo de que nunca me iban a querer. Al menos no como yo quería que me quisieran. Poco tiempo después conocí a mi marido. Parecía quererme. Y quise que se quedara conmigo, me gustaba sentir su afecto, pero yo nunca le quise a él.

Siempre pensé que, cuando se acabaran las ganas de sexo, porque me dijeron que los hombres suelen cansarse de follar con sus esposas, ¿o será más adecuado decir que se cansan del amor?, de hacerlo… no lo sé… bueno, que cuando se cansara de follarme pues que se iría y yo podría quedarme en casa tranquila, con mis hijos, sin él allí sentado esperando que nos vayamos a dormir para hacer sus cosas del trabajo dice, pero yo sé que me miente y él no sabe que no me importa siempre que no venga a la cama a tocarme.

También me casé para ser normal. Porque yo no era normal pero quería serlo. Mi familia fue muy rara y yo no quería ser como mi familia. Así que me casé con mi marido y lo hice con la esperanza cierta de que duraría poco, que se cansaría de mí porque yo me encargaría de que se cansara, y que se iría más pronto que tarde dejándome vía libre para vivir como realmente quería vivir: sola y con mis hijos. Con esa esperanza, ya lo ves, me casé yo con mi marido.

En alguna cosa tuve acierto y es que después de nacer mi hija pequeña se terminó el sexo… ¡qué liberación! ¡qué tranquilidad! ¡qué bien se está cuando no tienes que cargar con las necesidades del otro! Pero algo no salió bien porque algo salió mal.

Algo salió mal porque hace mucho que mis hijos ya no están.  Algo salió mal porque han pasado 42 años y mis hijos ya no están pero mi marido sí. Allí está con sus libros, sus cosas del trabajo, y el fútbol. Si no lee es porque hay fútbol.

Algo salió mal porque han pasado 42 años y no se ha ido, mi marido sigue estando. 

Una lágrima silenciosa, sin ira, bajó por la mejilla de mi amiga Marotina que la pescó con cropped-sandaliassla lengua y me dedicó una sonrisa triste y salada.

Vete, Marotina, vete tú.

Anuncios

Acerca de lolaurbano

About me... eso digo yo...
Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Mi marido no se va

  1. Pepe Lozano dijo:

    Escribes tan bien…y de la vida vida. Gracias.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s