Podrías tener…

Unos ojos rasgados enormes y muy sexys.
Un pelo negro desordenadamente bonito.
Una boca espléndida.
La envidia de cualquiera.
Recuerdo esa frase tan manida de “podrías tener al hombre que quisieras”. Otro día, con menos agotamiento, hablaré de eso.

Hoy, dedicado a las que sufren de eso inexistente, por lo de sana, que es la envidia sana, les contaré su historia.

Daniel ha sido su pareja durante un par de años. Absolutamente abducida por él aguantó vejaciones de todo tipo, agresiones, abandonos, mentiras. Las últimas vacaciones, este verano, le dijo: Eres una mierda de tía, puedes irte, nadie te querrá porque estás loca y eres fea.

La mente y las almas rotas funcionan de tal manera que ella creyó todo lo que estaba oyendo, y lloró. Tenía tanto miedo de perderlo…

Cuando le dio el primer bofetón fue como si la hubieran despertado de un mal sueño. Ese agujero en el estómago que no la dejaba tragar nada no se iba, las lágrimas caían solas en cualquier sitio, su belleza estaba enterrada en dolor y cuando pudo levantarse, llenó la maleta con lo imprescindible y se fue.

Han pasado dos meses. Su vida empieza a estar mejor, sabe por qué aguantó aquello y sabe qué hacer para no repetir el error. Hoy lo ha visto. Entró en una tienda y lo vio. Miles de pinchazos de alfiler le llenaron el cuerpo de punzadas, los oídos se le taparon, los ojos se encharcaron y el corazón quería reventarle la camisa. Sus pies se movieron en aquella dirección, ¿y si había cambiado? ¿y si todo pudiera empezar de nuevo?

Cuando la suela de sus botas se deslizaba en dirección a donde él estaba, su Ser estalló. Cuando quiso dirigirse a él un vómito enorme y desagradable inundó la moqueta de la zapatería. Cuando pudo abrir los ojos y mirar el desastre vio en medio de ese charco de bilis una palabra: ¡Corre!. Se limpió la boca con la manga, se atusó el pelo como pudo, se quitó las botas de tacón y corrió por la avenida sin volver la cabeza ni un solo instante.

“Sé que si le hubiera mirado a los ojos, todo el dolor que me había ocasionado lo habría olvidado en un instante. Creo que siento por él lo mismo que un yonqui por su dosis de heroína, por eso vomité y salí corriendo. Estoy muy orgullosa de mí.”

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Acerca de lolaurbano

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4 respuestas a Podrías tener…

  1. operamiguel dijo:

    ¡Cuerpo listo! A vomitar.

  2. Viva el aparato… digestivo! Y tú má!

  3. Trabajándote el Nobel para cuando llegue a eso de los posts Lola? Me ha gustado muchísimo, la he visto, le he visto, lo he sentido, me he pensado…plas, plas, plas!

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