Siempre van juntos, mis amigos y mi amor. El amor que cada día aprendo a dejar libre, el amor que me quita el miedo, el amor que me ayuda a ser valiente, a seguir a pesar del dolor y de los ministros que no se enteran de que por ahí no es, de que el amor, el dolor y sobre todo la verdad, no matan, sino que nos hace libres. Del sufrimiento no hablo porque no me apunto a eso.
¿Qué sería de nosotros, de mí, sin la música?
Gracias, Miguel, por este bonito regalo


