Neumonía: 687,24€
Viaje a Algeciras, hotel y comidas: unos 150€
Lo que aporto y no cobro: No tiene precio. No es soberbia, es que soy muy buena profesional. Mis jefes no lo saben, pero así es. Y así somos muchos, pero yo solo puedo hablar de mí, no sé lo que piensan los demás.
Así que yo pierdo unos 800€ y la administración gana un montón. Porque somos muchos trabajando sin cobrar. Hasta export-import de sabiduría tenemos con otras comunidades y países.
Yo era de las que decía que éramos unos privilegiados. Muchas vacaciones, un sueldo digno, de verdad que me lo parecía, y el mejor trabajo del mundo.
Ahora creo que debí pillarme la lengua con una puerta cualquiera. No es un privilegio ser funcionaria. Yo al menos nunca lo viví así en lo más profundo porque odio tener jefes aunque reconozco que en una sociedad inmadura como la nuestra son necesarios. Nadie aprende autonomía y responsabilidad ni en casa ni en la escuela y así nos va. Las excepciones no me las nombréis porque no harán más que darme la razón sobre la generalidad. Para mí es muy deprimente no poder ganar más por trabajar más y mejor. Y viceversa.
Trabajé con una maestra que era realmente una hija de puta. Mala como ella sola, criticaba a quienes hacíamos algo fuera de hora o de sitio (hay quien lo llama innovar) porque las familias protestaban y ella se veía obligada a hacer algo. No mucho, pero ya no podía tocarse el coño mientras los niños se quedaban absortos y aburridos delante de la tele de su clase. Los recursos materiales son un arma de destrucción masiva en manos de este tipo de gentuza. Cada vez que se le antojaba faltaba al colegio unos días. Sé que sabéis de qué hablo. Ya está jubilada, afortunadamente para el gremio y sobre todo para la infancia mundial, así que no se verá perjudicada por estar enferma. Pero yo sí.
A aquella tipa nadie la vigilaba, nadie le llamó nunca la atención (yo sí, pero me contestó que yo no era su jefa, y tenía razón). Aquella tipa debe estar partiéndose el culo de risa si se ha enterado de que yo estoy siendo exagerada y vilmente castigada por haber estado enferma. Más aún se estará riendo porque sabe que yo mando programaciones cuando estoy enferma, atiendo familias y escucho los requerimientos de mi alumnado si me necesitan, aunque no sea horario de trabajo.
Se encabronaba conmigo y me gritaba que si yo iba a heredar el colegio, que si alguien me iba a dar algún premio, que si me iban a nombrar ministra. Ridiculizaba lo que yo hacía y lo que hacían otras como yo. Su ensañamiento conmigo era porque una vez le dije que no se podía ir a mover las lentejas cuando se le antojara. Casi me pegó, me levantó la mano y desafortunadamente se frenó a tiempo.
Aquella tipa y otras tipas y tipos como ella han alimentado la inquina y la envidia de la sociedad (una parte) y los políticos (otra parte) hacia los funcionarios a los que tratan como escoria, como si fuéramos inútiles que no hacemos nada ni damos la talla. Yo soy muy buena en mi trabajo, y no em refiero a echar horas o ser guay. Me refiero a que tengo una capacidad especial para el trabaJo que elegí. No sé de dónde sale porque no la aprendí en la Universidad, allí cogí pistas de algunas cosas que me han ayudado, pero lo demás es mío, algo que ha crecido también con el estudio, las ganas y ahora con mi claustro virtual en Internet. Podría decir que me alimento de la sabiduría de cualquiera de los maestros y maestras que van, por ejemplo, al EABE.
En el EABE hay funcionarios emprendedores (no es ninguna tontería, no) que no pueden engañar a Hacienda como hacen los emprendedores que no son funcionarios. Lo sé muy bien, toco todos los palos en mi familia, así que no discuto ya sobre si sí o si no. En el EABE hay profesionales como la copa de un pino que no nos merecemos el castigo que nos están dando, ni leer cosas como el párrafo que sigue y copypasteo a continuación, porque al menos a mí me da la sensación de que me están tratando como si fuera idiota, como si con esa palmadita en la espalda me fuera a conformar, como si yo me creyera que quien redacta eso me va a salvar la vida (algo que por cierto, no necesito) y que el cinismo me pone mala. Ah no, mala no, que no puedo. Me saca de quicio, vaya.
La Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, establece en su artículo 104, apartados 1 y 2, que las administraciones educativas velarán por que el profesorado recib el trato, la consideración y el respeto acordes con la importancia social de su tarea y que prestarán una atención prioritaria a la mejora de las condiciones en que el profesorado realiza su trabajo y al estímulo de una creciente consideración y reconocimiento social de la función docente.
Pues eso que dice ahí es mentira.
De los que dicen que tienen que velar para que el que dice que va a velar, vele, hablamos otro día, que me pongo de mala baba y la mala baba no está contemplada como enfermedad grave, con lo dañina que es… (Hay excepciones que una y otra vez confirman la regla).
En el EABE se vive y se trabaja y se proyecta con la misma ilusión de antes de maljodernos vivos. Lo veo en mis compañeros, en mis amigos y amigas que siguen inventando pese a todo y yo me hago muchas preguntas mientras siento que debo dejar de hacer y hacer a cambio de nada. Porque si sigo con la ONG que a veces soy, estaré enseñando a mi alumnado (sin hablar, que a ver si se enteran de que la docencia adoctrinamos sólo siendo y haciendo, como todo el mundo) que cualquier politicucho de tres al cuarto y a veces ladrón puede hacer conmigo lo que quiera.
Pues va a ser que no. O sea sí, pero al menos lo sé y hago lo que puedo para que no sea.

Me estoy planteando trabajar cómodamente con los libros de texto que he pagado con mi paga extra y se pierden, rompen y sobran en los colegios andaluces.
Esos libros que están incompletos, obsoletos y fuera de sitio en muchas ocasiones pero que dan tanta tranquilidad a las familias.
Voy a trabajar usando esos libros en clase y usando el tiempo que me va a sobrar por las tardes en dar largos paseos, tener largas conversaciones y largas siestas.
Voy a trabajar así porque voy a cobrar mucho menos de lo que cobra la hija de puta aquella que no hacía más que daño y a la que nunca nadie llamó al orden.
Y voy a seguir durmiendo tranquila porque yo, con libro y sin libro, con multa y sin ella, soy una profesional como la copa de un pino a la que sus jefes están maltratando y convirtiendo en una resentida sin ganas de cambiar nada. Y como yo, hay miles, porque no olvidemos que el EABE es un regalo, pero al EABE y en Twitter estamos muy poquitos y los niños y niñas andaluces que necesitan algo mejor son muchos más. Yo volveré al EABE, y en 2014 con más razón, pero de todo lo demás, ni hablamos.
Y no se hagan ilusiones los que se gastan un pastizal en otros colegios. Tampoco les dan lo que realmente merecen. Y lo peor de todo, es ver cómo las familias no se mueven ni un pelo… A ver cuando vayamos a trabajar con enfermedades contagiosas a un colegio si se conforman también, porque yo voy a ir, a mí no me soplan un euro más.
Dicho sea todo así, en general…